Una buena traducción es aquella en la que no se nota a los traductores

La traducción es una actividad que conecta a personas de culturas y países muy diferentes y hace accesible todo tipo de información a las personas alrededor del mundo. Sin la buena traducción, el mundo sería mucho más diferente de como es. Cada país tendría un nivel de desarrollo muy diferentes entre ellos y, además, no viviríamos de la misma manera. Lo avances descubiertos por otros países no podría salir de allí, no podríamos disfrutar de las obras literarias extranjeras, la comunicación entre países sería imposible, etc. Por todo esto, la traducción es una de las actividades más importantes que existen ahora mismo en el planeta.

Es por ello que es muy importante realizar traducciones que se ajusten al contenido de los textos originales y que sean de calidad. Pero ¿qué es una buena traducción?

Una buena traducción

Aunque no nos demos cuenta, todos los días consumimos traducciones —un libro, una serie, unas instrucciones, un prospecto, etc.

Una de las cosas más importantes, y también obvias, es respetar el contenido del texto original y no añadir ni quitar contenidos dentro de la traducción. El traductor no puede ir por libre y cambiar el contenido del texto a su gusto. Este tiene libertad a la hora de expresarse, pero siempre mientras respete el texto original.

Por otro lado, es muy importante que el traductor tenga claro cuál es el objetivo del texto original —informar, entretener, influir, etc.— para poder reflejarlo en la traducción y así ser totalmente fiel al texto. Esto es muy importante, pues la traducción debe tener el mismo efecto que el texto original. Para eso, el traductor deberá posicionarse como un lector del texto origen del país de origen para poder experimentar lo que el escritor quiere realmente transmitir y, así, poder plasmarlo en la buena traducción.

El siguiente punto es muy obvio, pero es importante destacarlos. Crear una traducción con una buena gramática y redacción es tan importante, si no más, que una traducción totalmente fiel al texto. Tener un texto con faltas gramaticales y ortográficas puede cargarse incluso el mejor texto porque arruina la experiencia de lectura.

Otra cosa muy importante es que el traductor no debe traducir palabra por palabra el texto. Si se hace una traducción así, esta no será precisa y hará demasiado evidente que el texto es una traducción. El traductor debe comprender el texto como un conjunto para poder entender perfectamente cuál es el mensaje de este para transmitirlo y, así, poder hacer una buena traducción. Traducir palabra por palabra un texto hará que nos perdamos muchos matices del texto, incluso que la traducción sea incomprensible en la lengua de llegada.

El traductor debe pasar totalmente desapercibido

Sin duda, este es el punto más importante de los mencionados en el apartado anterior. Porque, básicamente, si se nota que un traductor ha traducido un texto, la traducción no será buena.

El traductor debe pasar totalmente desapercibido. Las mejores traducciones son aquellas en las que no se nota que son una traducción. Por tanto, debemos intentar despegarnos del texto original para traducir, sin olvidarnos de todo lo mencionado anteriormente —respetar el contenido y el objetivo del texto original, respetar la gramática y traducir el texto como un conjunto.

Cuando notamos que un texto está traducido, arruina la experiencia de lectura porque esto se debe a que el traductor no ha hecho bien su trabajo y ha fallado en alguno, si no en varios, de los puntos mencionados anteriormente. Es muy importante tener muy claros estos puntos para poder realizar una buena traducción que sea, incluso, mejor texto que el original.

Los traductores automáticos son un claro ejemplo de como queda un texto cuando se nota que ha sido traducido. Estos traducen palabra por palabra y no basándose en el contexto, como debería ser. Así, quedan cosas muy llamativas porque no tienen ni pies ni cabeza. Por tanto, no debemos nunca fiarnos de estos traductores y, menos todavía, para traducciones que necesitemos para publicar o entregar a algún organismo o particular.

Por ello, debemos contratar siempre a profesionales, ya sean Agencias de traducción o traductores freelance. Estos tienen mucha experiencia y han cursado algún tipo de formación relacionada con la traducción. Ellos son los profesionales y los que saben cómo posicionarse a la hora de traducir textos.

En resumen, una buena traducción es aquella que se percibe como un texto original, en el que el traductor no se puede encontrar en ningún punto del texto. Que el traductor no se perciba en el texto es una señal de que ha sabido respetar el contenido del texto original, a plasmado bien la intención del autor, ha sabido redactar un texto sin faltas de ortografía y no se ha dedicado a traducir palabra por palabra, sino que ha sabido traducir el texto en su conjunto.



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